jueves, 5 de mayo de 2011

Ejercicio 10. ELLA NO SE OLVIDA NUNCA DE MÍ

Autor: Gaspar Blein  Sánchez de León

El caso es que ya son varias las veces que me he planteado escribir unas líneas relacionadas con el Colegio de Areneros (a lo peor debería decir “Entidad educacional pluripersonal para seres de corta edad” de Areneros, en fin hay que jorobarse…) y mi paso, mejor dicho, nuestro paso por “aquestos tutelares muros”;  pero unas veces por fas y otras por nefas lo iba dejando.

El caso es que nuestro ínclito censor de redacciones el P. …Btdisflús, que me diga, José Luís Mingo, se está empezando a mosquear con nuestra galbana, abulia, pereza, apatía o lo que demonios sea y nos amenaza ya con todos los males del infierno (por el aquel de que “el demonio es mu malo…”), subsanables, eso si, con la inevitable sanción económica extraordinaria; no, mejor digamos aportación, que sanción sonaba a “cate” y de esos mi cosecha fue suficiente entonces como para engrosarla ahora. Así que vamos a ver que sale.

El caso es que tardé mucho tiempo en ser consciente de la importante huella que dejaron aquellos años en mi persona (a lo mejor debería decir persono o …vaya Ud. A saber). El Colegio: las clases, los patios, los tránsitos, el comedor, el salón de actos, el “saloncillo de abajo” (concertaciones, concurso de catecismo, lecturas de notas…), La Iglesia, la Capilla pequeña, la Salve… Los profesores: con sotana ¿o sotano? y los seglares. Los compañeros (en este caso por razones obvias no es preciso decir la majadería supina de “compañeros y compañeras”): los “mediopensionistas”, los “externos” y los “internos”, todos. El recreo de después de comer, los otros recreos, en ambos casos con varios partidos de fútbol cruzados y en simultáneo…...; aunque el orden de los factores no altera el producto.

El caso es que la primera luz se me encendió hace veinticinco años, con motivo de las bodas de plata: mi participación en sus preparativos, el descubrir a algunos de vosotros con quienes apenas había cruzado algunas palabras a lo largo de los años colegiales, el reencuentro con otros en su día más cercanos, pero a casi ninguno había vuelto a ver desde entonces. Dejó un recuerdo imborrable y empecé a sentir una sensación nueva para mí.

El caso es que después de aquello, todo se enfrió y el contacto se hizo esporádico; pero la semilla ya había fructificado. Los recuerdos permanecían y de vez en cuando me hablaban, cambiábamos impresiones…, por lo que su valor aumentaba cada día para mí.

El caso es que como el tiempo siguen pasando inexorablemente, empezó a verse cada vez más cerca la fecha de los 50 años de nuestra salida de los “tutelares muros” y de los otros muros con menos peso histórico (por aquello del menor tiempo que pasamos allí) de N.S. del Recuerdo. Y en un momento determinado surgen, intuyo quienes las propician, las comidas de los “Conmilitones” los segundos jueves de cada mes en el Club Mirasierra. Aquí es donde todos los Mb del H.D. de la nostalgia se ponen a funcionar. Las sensaciones adormiladas se despertaron. Cada segundo jueves se van incorporando “nuevos” veteranos compañeros y aunque la mayoría de las veces resulta difícil reconocernos, siempre, siempre pasamos un rato muy gratificante.

Y el caso es que se me está terminando el papel, por lo que voy a tratar de resumir todo esto. La esencia es que los recuerdos de aquella época me resultan maravillosos. El paso por Areneros ha dejado en mi interior un gratísimo sentimiento de afecto y amistad hacia todos vosotros Conmilitones y demás. Me ha dado una sólida base de creencias con que afrontar las diversas situaciones que se nos presentan en la vida y que en mi caso os aseguro que algunas son dolorosísimas. Y por último, la certeza de que aunque en ocasiones yo me olvide de nuestra Madre del Cielo, ELLA NO SE OLVIDA NUNCA DE MÍ.

Gracias a todos por vuestra amistad, con un emocionado recuerdo para aquellos que nos han ido dejando.

Madrid, a 3 de mayo de 2011

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